El insomnio es el Trastorno del Sueño más frecuente. Actualmente, el insomnio crónico afecta a un 10% de la población y, si sumamos los casos de insomnio transitorio, este porcentaje llega a alcanzar el 33%.

Pero ¿qué entiende por Insomnio la Medicina del Sueño?

El término insomnio significa incapacidad para dormir o falta de sueño.

La Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño (ICSD-3) define el insomnio cronico como el padecimiento de unos de los siguientes trastornos durante al menos 3 días a la semana, durante al menos 3 meses:
- Dificultad para iniciar o conciliar el sueño.
- Dificultad para mantener el sueño a lo largo de la noche.
- Despertar precoz, antes de la hora deseada.

El insomnio conductual de la infancia tambien se incluye dentro del concepto de insomnio cronico:
- Resitencia a la hora de ir a la cama dentro de una adecuada agenda de sueño.
- Dificultad para dormir sin la presencia de los padres o de un cuidador.

En el insomnio de corta duración (insomnio agudo, insomnio de ajuste) los problemas son similares pero con una duración inferior a 3 meses. También solemos hablar de insomnio para expresar una percepción subjetiva de un sueño demasiado corto o de un sueño poco reparador; y todo esto asociado a una serie de consecuencias o trastornos durante el día (como somnolencia, dificultades para la concentración, cambios de humor, irritabilidad, fatiga,…..etc).
Por ello, no debe considerarse al insomnio únicamente como una alteración del sueño, sino como un problema que dura 24 horas, ya que el insomnio no sólo se padece durante la noche sino también durante el día, afectando de forma directa a nuestro estado de alerta y a todas las actividades que vayamos a realizar durante el periodo de vigilia.


¿A quién afecta con más frecuencia el insomnio?

La prevalencia del insomnio es mayor en mujeres que en hombres y, aunque puede aparecer a cualquier edad, se observa un aumento en la frecuencia del insomnio a partir de los 40 años.


En personas jóvenes y en personas con un elevado nivel de ansiedad suele ser más frecuente el insomnio de conciliación del sueño, es decir, suelen tener mayores dificultades a la hora de iniciar o conciliar el sueño. En adultos mayores de 40-45 años predomina el insomnio de mantenimiento del sueño, con frecuentes despertares a lo largo de la noche.


Las causas que pueden originar un insomnio son diversas y casi siempre multifactoriales.

Dentro de las diversas teorías o modelos que se contemplan sobre el insomnio uno de los más interesantes es el modelo llamado 3P de Spielman (Figura de la izquierda). En este gráfico podemos observar cómo pueden ir interactuando varios elementos en el tiempo facilitando la aparición y posterior cronificación del insomnio. Inicialmente existen unos factores que ya predisponen a sufrir un insomnio, sobre estos inciden otro tipo de factores que acaban por precipitar eses insomnio (entre éstos destaca el stress) y, posteriormente, si no lo corregimos o evitamos, cómo se van a ir generando otros factores capaces de hacer que eses insomnio se mantenga en el tiempo.


Tratamiento del Insomnio

No existen dos insomnios iguales. Esto significa que antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento del insomnio se debe realizar siempre, de forma previa, una historia clínica y evaluación detallada de cada paciente para intentar conocer la causa y características de ese insomnio.

Los fármacos más utilizados para combatir el insomnio son los hipnóticos (“pastillas para dormir”), que pueden ser de tipo benzodiacepínico o no benzodiacepínico. Cada uno tiene unas propiedades diferentes y unas indicaciones más o menos idóneas para cada caso. Estos fármacos son de gran ayuda para tratar el insomnio pero su uso debe restringirse a situaciones determinadas y siempre durante periodos de tiempo limitados.

La toma crónica y sistemática de pastillas para dormir puede llevar al abuso y a la aparición de dependencia y tolerancia. Habitualmente, tras varios meses de tomarlo de forma continuada el hipnótico pierde gran parte de su eficacia, por lo que, para obtener el mismo efecto, necesitaríamos subir la dosis, lo que nos llevaría a una dinámica poco aconsejable.

Nunca debemos recurrir a los hipnóticos o pastillas para dormir de forma incontrolada. Si tenemos problemas para conciliar o mantener el sueño lo más aconsejable es no automedicarse y consultar desde el principio a su médico para que le indique el tratamiento más conveniente para su tipo de insomnio.

No debemos pensar en las pastillas para dormir como el único tratamiento del insomnio. El insomnio crónico difícilmente se va a curar sólo con pastillas. Unas buenas prácticas de sueño y la aplicación de medidas no farmacológicas, de tipo cognitivo-conductual, van a ser, a largo plazo, mucho más potentes y eficaces que cualquier pastilla. Estas medidas no farmacológicas (que incluyen tanto una mejora en los hábitos e higiene de sueño, como técnicas de relajación, técnicas de control de estímulos, de limitación del tiempo de cama, o el simple hecho de aprender a «desconectar» del trabajo o los problemas unas dos horas antes de la hora prevista para irnos a la cama) serán las que, a largo plazo, constituirán la verdadera base para que el tratamiento del insomnio sea efectivo y duradero en el tiempo.

CONSEJOS PARA DORMIR


  • Acostarse cuando aparezca la “sensación de sueño”
  • Establecer una rutina relajada a la hora de acostarse.
  • Dormitorio con ambiente confortable, sin luz, sin ruidos.y con una temperatura agradable (ligeramente fresca evitando temperaturas extremas de frío/calor).
  • Si no se concilia el sueño al cabo de 20 min. salir de la cama y del dormitorio y realizar alguna actividad tranquila (evitar TV). Nunca quedarse dormido fuera de la cama.
  • Establecer horarios regulares de sueño-vigilia. Acostarse y levantarse a la misma hora.
  • Lo más importante es levantarse a la misma hora cada día (incluidos los fines de semana y vacaciones). Una vez despierto por la mañana no permanecer en la cama.
  • Limitar las siestas. Lo mejor es no dormir durante el día; no obstante, en el caso de necesitar siesta que sea de una duración inferior a 15-20 min.
  • No realizar ejercicio físico intenso las 3-4 horas previas al momento de acostarse.
  • Evitar comidas copiosas durante la noche; la cena debe ser ligera y como mínimo 2 horas antes de acostarse. (mejor una cena pobre en proteinas y rica en hidratos de carbono).
  • Evitar bebidas estimulantes (café, té, colas,..) en las 6 horas antes de acostarse.
  • Evitar las bebidas alcohólicas de 4 a 6 horas antes de acostarse.
  • Evitar el tabaco poco antes de acostarse y durante la noche.
  • Última regla y no menos importante: Utilizar la cama sólo para dormir.No utilizar la cama para actividades ajenas al sueño como trabajar, ver TV, estudiar o comer.(Respecto a la actividad sexual el efecto es variable: facilita el sueño en unos yprovoca un aumento de la excitac ión en otros).


Información y citas:
Telf:  965162200
              (Extensión: 324)

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TIPOS DE INSOMNIO

(Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño ICSD-3)


1.       Trastorno de Insomnio crónico

2.       Trastorno de Insomnio de corta duración

3.       Otros Trastornos de Insomnio (cuando el paciente tiene síntomas de insomnio pero no cumple los criterios para los otros 2 tipos de insomnio)

4.       Síntomas aislados y variantes normales

·       Tiempo excesivo en cama

·       Dormidor Corto (Sueño corto)