El trastorno del sueño generado por el trabajo a turnos afecta a personas que por motivos laborales o bien suelen rotar frecuentemente los turnos de trabajo (una semana trabajan de mañana, otra de tarde, otra de noche y así sucesivamente) o bien trabajan habitualmente de noche. Es un trastorno cada vez más frecuente en los países desarrollados. En España se calcula que el 21% de la población laboral (1 de cada 5 trabajadores) trabaja a turnos rotatorios. Un 9% lo hace en turnos de noche.

 

Algunos trabajos o profesiones tienen un mayor riesgo de padecer este tipo de trastornos: personal de aeropuertos, transportes,
empleados de seguridad, personal sanitario, trabajadores de algunas fábricas, bomberos, policías, empresas de servicios,......


Desajustes en el reloj biológico

El trastorno del sueño generado por los turnos de trabajo se debe al hecho de que se produce una desincronización entre el "reloj interno" (que controla y marca el ritmo del sueño / vigilia) y el reloj externo (que viene marcado sobre todo por la jornada laboral).
Para un correcto funcionamiento del organismo nuestro reloj interno debe estar sincronizado con nuestro reloj externo. El sincronizador más potente de este reloj interno es la luz del día. Por eso, el principal sincronizador de nuestros ritmos biológicos va a ser la alternancia que existe entre el día y la noche (el ciclo luz / oscuridad).

 

El hombre posee un “reloj biológico" endógeno localizado en el núcleo supraquiasmático del
hipotálamo, que permite la sincronización de los ritmos fisiológicos, incluidos el sueño y la vigilia.

 

La importancia de los cronotipos en el trabajo a turnos: "personas alondra" y "personas buho"

En la adaptación al trabajo a turnos existe una gran variabilidad interindividual en función de los cronotipos del trabajador. Un “cronotipo” es un reloj interno personal, condicionado genéticamente, que determina el momento del día en que se va a funcionar mejor.  Según este cronotipo las personas se pueden dividir a en personas alondra (madrugadores, se sienten mejor y con más energía cuando se levantan, a primera hora de la mañana) y en personas búho (trasnochadores o noctámbulos, se sienten mejor y más productivos por la noche). Este cronotipo sería el más adecuado para trabajar en los turnos de noche ya que va a tolerarlos mejor.


En los turnos rotatorios es preferible retrasar turno

Dentro del trabajo a turnos las mayores dificultades de adaptación van a aparecer en los turnos de tarde o de noche. Si hay cambio de turno el retraso de fase es preferible al avance de fase (ver figura). En general, los trabajadores se adaptan mejor a los cambios cuando el turno de trabajo y el sueño se retrasan (turno de mañana -> turno de tarde -> turno de noche) y peor cuando se adelantan (turno de noche -> turno de tarde -> turno de mañana).

 


¿Cuáles son los síntomas más frecuentes que aparecen en el trabajo a turnos si se produce el desajuste del reloj interno?

Los efectos  más inmediatos de este desajuste de nuestro reloj endógeno van a ser los problemas  de sueño. El síntoma más frecuente es el insomnio (lo más habitual es la incapacidad para dormirse o para mantener la duración total de lo que sería un sueño normal) y, en segundo lugar, la excesiva somnolencia durante el día y/o durante su turno de trabajo. Esta disminución del estado de alerta va a provocar una mayor dificultad para realizar las tareas habituales, con disminución del rendimiento laboral y un aumento del riesgo de accidentes. También se verá afectada la capacidad de juicio y toma  de decisiones, un factor muy importante sobre todo en determinadas profesiones como controladores, médicos o cuerpos policiales.

Si se produce un desajuste de nuestros relojes biológicos, no es sólo el sueño el que se ve sometido a un estado de stress sino todo el organismo, lo que acarrea potenciales problemas para la salud, con un aumento en la incidencia de HTA, diabetes así como mayor probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. El trabajo a turnos de noche aumenta también el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. La asociación más frecuente es un mayor riesgo de padecer cancer de mama en mujeres profesionales de enfermería que llevan más de 20 años con turnos de noche.

El trastorno del sueño del trabajo a turnos no va a afectar por igual a todos los trabajadores; algunos son más susceptibles que otros a padecer este tipo de trastornos. En general, las personas de más edad tienen más dificultades para adaptarse a los cambios que los más jóvenes.


¿Cómo podemos paliar o tratar este trastorno del sueño?

En primer lugar debemos sincronizar cuando antes nuestro reloj endógeno con el nuevo horario de trabajo, procurando que el desajuste sea mínimo, intentando  adaptarnos lo más rápidamente posible a la nueva rutina. En el trabajo a turnos, el objetivo principal va a ser hacer del sueño una prioridad, debemos intentar mantener intactas las horas de sueño, evitando coger esas horas del día para recados o tareas pendientes.

Si es posible  (si hay varios días libres entre turno y turno), preparar el turno mediante un cambio gradual, varios días antes, variando en periodos de 2 horas la hora de acostarse y de levantarse. Las comidas deben ser programadas (una mayor sensación de hambre o comidas demasiado copiosas pueden fragmentar el sueño).

A la salida del trabajo, en el camino a casa después de un turno de noche, se aconseja minimizar la exposición a la luz mediante unas gafas oscuras (para evitar que el sol de la mañana active su “reloj interno”).  Una vez en casa, cuando llega la hora de dormir, hay que mejorar el entorno del sueño: la habitación debe ser oscura (evitando la luz del sol) y silenciosa, intentando aislarse tanto de los ruidos que vienen del exterior (de otros vecinos, de la calle,...) como de los que se generanen la propia casa (suena el teléfono, ruidos normales de los hijos jugando por la casa,....). Hay que recalcarle a la familia la importancia de que no se nos debe despertar en medio de lo que va a ser nuestro principal periodo de descanso. Si se considera necesario, también suele ser una estrategia efectiva hacer algún descanso durante las horas de trabajo (una especie de siestas programadas de unos 20 minutos de duración).

Además de estos inconvenientes existe también la necesidad de tener que re-organizar las tareas habituales y además, disponer también de algo de tiempo para poder hacer diversas actividades o recados y para poder estar con la familia o con los amigos. Por una u otra razón se calcula que el trabajador a turnos deberá soportar una pérdida aproximada de unas dos horas de sueño diarias respecto a los que llevan un horario normal.

En el trabajo a turnos un hecho que suele ser habitual es también la toma de fármacos hipnóticos (pastillas para dormir) para ayudar a conciliar el sueño. Hay que tener cuidado con el uso regular de éstos fármacos por el riesgo de dependencia. En este sentido son preferibles hipnóticos no benzodiacepínicos como el zaleplón o el zolpidem.

La cafeína puede ayudar a mantenerse despierto, aunque debe evitarse conforme se acerca la hora de acostarse. En general, no deben prescribirse fármacos estimulantes como el metilfenidato y las anfetaminas (aunque el modafinil ha sido aprobado recientemente en USA como tratamiento de la alteración del sueño en los trabajadores a turnos). Otras opciones útiles de pueden ser la fototerapia y/o la melatonina.